Luego de 12 años de unión con mi esposo y tener aproximadamente 5 sin cuidarme, lo último que esperaba cuando comencé a presentar síntomas extraños fue estar embarazada, no lo buscábamos aunque o descartábamos la idea, ya pensábamos que quizás había un problema con alguno de los dos, pero en realidad había sido resistencia a la insulina.
Todo lo que comía me pegaba fatal y era un dolor en la boca del estómago que terminaba en náuseas. Yo estaba de a ir a un gastroenterólogo porque era literalmente todo lo que ingería. Lo único que me tenía un poco frenada de finalmente ir es que era época de vacaciones de diciembre y debía ir primero al ginecólogo porque ya habían pasado 2 años de mi última visita y tenía el período descontrolado.
Mientras tanto, estaba decidida a usar la copa menstrual, así que la compré y ahora solo tocaba esperar la señal para ponerla. A los pocos días comencé a manchar y super que era el momento de usarla y fue un desastre, ahí estaba yo con mi ignorancia, tardé más de una hora en el quita y pon, tratando de doblar y empujar ese cono de látex hasta el punto que no molestará, todo eso sin saber que ese sangrado era la implantación y o mi regla.
Logré ponerla, la tuve unas 8 horas y al sacarla y limpiarla, me disponía a empezar con el tema infame de doble y empuja cuando me dije, "¡Ay no!, igual no estoy sangrando tanto, mejor las toallas por esta vez", así pasaron unos días y saqué la cita del médico, uno nuevo y cerca de mi casa.
Era un 18 de diciembre y me acompañó mi esposo, nunca he tenido problema con que él esté porque termina siendo de gran ayuda, a veces se me olvida preguntar cosas que no recuerdo en el momento.
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