No todos los embarazos se viven con calma. Hay algunos que se viven con miedo, con una vigilancia constante, con una mezcla rara entre ilusión y tensión. Y de esto se habla poco.
El embarazo ha sido muy romantizado. Se espera que estés feliz, tranquila, agradecida… pero la realidad es que muchas mujeres viven el embarazo con miedo, aunque todo vaya bien.
Cuando el miedo no aparece de la nada
Hay miedos que no nacen por exageración, sino por experiencia. Cuando ya has pasado por pérdidas, diagnósticos difíciles o embarazos complicados, el cuerpo y la mente no vuelven a vivir un embarazo de forma ingenua.
En mi caso, cada embarazo fue distinto, pero todos estuvieron atravesados por una conciencia muy clara: las cosas no siempre salen como esperamos. Y eso cambia por completo la forma en la que se vive el proceso.
Momentos de calma… y momentos de terror
No era miedo constante. Había días en los que me sentía tranquila, confiada, incluso feliz. Y otros en los que estaba aterrada sin saber exactamente por qué.
Ese vaivén emocional es agotador, pero también es normal. El embarazo no es una línea recta. Es una montaña rusa emocional donde la calma y el miedo conviven. Tenemos que saber que es atravesar ese camino es parte del proceso.
El cuerpo se vuelve una señal
Cuando has vivido embarazos complejos, empiezas a estar muy pendiente de tu cuerpo y de tu bebé. Sentirlo moverse se vuelve una necesidad emocional, una forma de confirmar que todo está bien, y cuando no lo sientes, la cabeza empieza a llenarse de pensamientos. No porque seas negativa, sino porque amas profundamente, te sientes responsable y quisieras tener un aparato con el que puedas monitorear 24 horas.
Si este miedo está relacionado con no sentir a tu bebé, aquí te dejo un artículo que puede ayudarte: Disminución de movimientos del bebé
El miedo antes de cada control
Para muchas mamás, cada control médico viene cargado de tensión. Vas con esperanza e ilusión de escuchar su corazón latir y verlo un ratico, pero también con miedo. Rezando en silencio, pidiendo que todo esté bien, que tu bebé esté perfecto.
Con el tiempo y con el embarazo muy avanzado ya sabes que tu bebé está formado, fuerte y listo y ese miedo cambia. Ya no es tanto por él, sino por ti, por entrar a un quirófano, por el momento del parto.
Hablar ayuda, callar a veces también
A veces me guardaba todo. Otras veces compartía el miedo con mi esposo, que siempre me acompañó. Hablar con alguien que no minimiza lo que sientes puede aliviar muchísimo.
También me ayudaba consultar con médicos experimentados, personas que han visto muchos embarazos y tienen ese “olfato” para distinguir cuándo algo es realmente una alarma y cuándo no. A mi eso me daba mucha tranquilidad, porque en algún momento fui a una obstetra mas joven y en mi caso, que mis embarazos fueron de alto riesgo, no conseguía sentirme segura.
Lo que me hubiera gustado escuchar
Si pudiera hablar con una mamá que hoy está pasando por esto, le diría que el embarazo es una experiencia maravillosa, sí, pero también está muy romantizada. Que se vive con miedo, con dudas, con pensamientos que no siempre se dicen en voz alta. Y aun así, en la mayoría de los casos, todo sale bien.
Vivir un embarazo con miedo no te hace menos fuerte ni menos agradecida. Te hace humana.
Buscar tranquilidad, consultar y rodearte de profesionales con experiencia no es debilidad, es cuidado.
No estás sola. Y lo que sientes, importa.
@bettynagruber
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